La primera temporada de Breaking Bad no es solo el inicio de una serie de televisión; es el prólogo de una metamorfosis existencial. A través de sus siete episodios, Vince Gilligan nos presenta una tesis sobre la causalidad, el orgullo herido y la erosión de la moralidad en el hombre contemporáneo [1, 2]. El Catalizador: La Fracaso del Sueño Americano

Para asegurar el futuro económico de su familia, Walt decide usar sus conocimientos de química para cocinar metanfetamina de la más alta pureza. Se alía con un exalumno suyo, Jesse Pinkman (Aaron Paul), un pequeño traficante caótico pero de buen corazón. Juntos se embarcan en un viaje que, desde el primer capítulo, los mete en problemas con traficantes, cárteles y la DEA (cuyo agente es nada menos que Hank Schrader, cuñado de Walt).

Espero que esta historia te haya gustado. ¿Quieres que continúe con la segunda temporada?

Spanish plays a significant role in the series due to its setting and plot involving Mexican cartels.

La temporada 1 cierra con Walter adoptando la imagen de Heisenberg. La serie nos advierte que el mal no siempre nace de una intención maligna, sino de la racionalización de decisiones desesperadas. Al final, Walt descubre que no cocina metanfetamina por su familia, sino porque, por primera vez en años, se siente vivo [2, 4].

2. Episodio 2: “La cosa se pone fea” (Cat's in the Bag) Después de dejarlo todo en el desierto, Walt y Jesse deben deshacerse de dos cuerpos. Walt regresa a casa con una historia falsa sobre su desaparición. Jesse esconde a uno de los sobrevivientes en su sótano, lo que desata el caos.